mar 6a. Ord. año Par desp Pentecostés (Id=328)

Antífona de Entrada

Pueblos todos, aplaudan; aclamen al Señor con gritos de júbilo.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Padre de bondad, que por medio de tu gracia nos has hecho hijos de la luz; concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Dios no le pone tentaciones a nadie

Lectura de la carta del apóstol Santiago
1, 12-18

Hermanos: Dichoso el hombre que sufre tentación porque, después de superarla, recibirá en premio la corona de la vida que Dios ha prometido a los que lo aman.
Que nadie diga, cuando sufre una tentación, que es Dios el que lo tienta; porque Dios no puede ser tentado por el mal ni pone él mismo a nadie en tentación. Más bien, cuando alguno es tentado, es su propia pasión la que lo arrastra y lo seduce; la pasión concibe y da a luz al pecado, y el pecado, cuando madura, engendra la muerte.
No se equivoquen, queridos hermanos: todo beneficio y todo don perfecto viene de lo alto, del creador de la luz, en quien no hay ni cambios ni sombras. Por su propia voluntad nos engendró, por medio del Evangelio, para que fuéramos en cierto modo primicias de sus criaturas.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 93

Escucha, Señor, a tu pueblo.

Señor, los malvados humillan a tu pueblo y oprimen a tu heredad; asesinan a viudas y forasteros y degüellan a los huérfanos.
Escucha, Señor, a tu pueblo.

Y comentan: El Señor no lo ve, el Dios de Jacob no se entera. Entérense insensatos; necios, ¿cuándo van ustedes a entender?
Escucha, Señor, a tu pueblo.

El que plantó el oído, ¿no va a oír? El que formó el ojo, ¿no va a ver? El que educa a los pueblos, ¿no va a castigar? El que instruye a los humanos, ¿no va a saber?
Escucha, Señor, a tu pueblo.

Jamás rechazará Dios a su pueblo ni dejará a los suyos sin amparo. Hará justicia al justo y dará un porvenir al hombre honrado.
Escucha, Señor, a tu pueblo.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a él.
Aleluya.

Evangelio

Cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
8, 14-21

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia:
"Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes".
Entonces ellos comentaban entre sí:
"Es que no tenemos panes".
Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo:
"¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos si no ven, y oídos si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?"
Ellos le contestaron:
"Doce".
Y añadió:
"¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?"
Le respondieron:
"Siete".
Entonces él les dijo:
"¿Y todavía no acaban de comprender?"
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, por medio de la cual tú te dignas hacernos partícipes de los frutos de la redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Proclamación del misterio de Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Porque, unidos en la caridad, celebramos la muerte de tu Hijo, con fe viva proclamamos su resurrección, y con esperanza firme anhelamos su venida.
Por eso,
con todos los ángeles y santos, te alabamos proclamando sin cesar:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Alma mía, bendice al Señor; alaba de corazón su santo nombre.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Padre santo y todopoderoso: que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos ofrecido y recibido en comunión, sean para nosotros principio de vida nueva; a fin de que, unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan para siempre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

.